Ciclo Integral del Agua
CUIDAMOS DE CADA GOTA
Fases del ciclo integral del agua
El agua forma parte de nuestro día a día, pero detrás de cada gota existe un proceso complejo que hace que llegue a nuestros hogares con todas las garantías y que, una vez utilizada, pueda devolverse al medio natural en las mejores condiciones o reutilizarse para nuevos usos. En Aqualia trabajamos para garantizar un servicio esencial con los máximos niveles de eficiencia en las diferentes etapas del ciclo integral del agua:
1. Captación
Todo comienza con la captación del agua procedente de ríos, embalses, lagos, acuíferos o, en determinadas zonas, del mar. La elección de cada fuente depende de la disponibilidad de recursos y de las características de cada territorio.
2. Tratamiento
El agua es conducida a las ETAP (Estaciones de Tratamiento de Agua Potable), las EDAS (Estaciones Desaladoras de Agua Salobre o a las EDAM (Estaciones Desaladoras de Agua de Mar), donde se somete a minuciosos procesos de limpieza, desinfección y control para garantizar un nivel de calidad y seguridad apto para el consumo.
3. Almacenamiento
Una vez tratada, el agua se almacena en depósitos especiales donde es cuidada, vigilada y analizada para mantenerla en perfectas condiciones. y distribuye a través de una extensa red de depósitos, estaciones de bombeo y tuberías hasta llegar a hogares, industrias, comercios y servicios públicos. La digitalización y la monitorización en tiempo real permiten optimizar la gestión de la red, reducir pérdidas y garantizar la continuidad del servicio.
4. Distribución
Desde los depósitos, el agua se distribuye por una amplia red de tuberías para que llegue a todos los puntos de sumistro: hogares, empresas, instituciones, etc.
5. Saneamiento
Una vez consumida el agua, tras ser conducida desde los desagües a las tuberías de la red de saneamiento, termina en las EDAR (Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales) donde comienza un nuevo proceso para proteger el medio ambiente.
6. Reutilización
Cuando la normativa y las condiciones lo permiten, el agua regenerada puede destinarse a nuevos usos, como el riego agrícola, el mantenimiento de zonas verdes, usos industriales o la limpieza urbana. La reutilización contribuye a preservar los recursos hídricos y favorece un modelo de economía circular en la gestión del agua.


