Aqualia en Perú

 

La llegada de Aqualia a Perú se produce a finales de 2017 con la presentación de cinco Iniciativas Privadas Cofinanciadas (IPC) en Tratamiento de Aguas Residuales, y con la participación en la licitación del proyecto en concesión de PTAR Titicaca.

En 2025, Aqualia comienza oficialmente su actividad en Perú con la adjudicación del proyecto de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en Chincha, una iniciativa clave para mejorar la calidad de vida de más de 345.000 habitantes en siete distritos de esta provincia ubicada al sur de Lima.

 

Descripción del proyecto

El proyecto se ubica aproximadamente a 200 km al sur de Lima, en el departamento de Ica, y cuenta con una inversión de 92 millones de euros dentro de una Asociación Público Privada impulsada por ProInversión. 

La infraestructura contempla la construcción de la nueva planta en la zona de El Pedregal; la instalación de 21 kilómetros de redes de recolección e impulsión; estaciones de bombeo modernizadas; y 7,7 kilómetros de línea de disposición final hacia el río Chico. La concesión tiene una duración total de 24 años, organizados en cuatro años de diseño y construcción y veinte años de operación y mantenimiento. 

Una vez en operación, la planta prestará servicio a una población estimada de 345.000 habitantes distribuidos en Chincha Alta, Chincha Baja, Grocio Prado, Pueblo Nuevo, Alto Larán, Sunampe y Tambo de Mora. 

Beneficios para la población

El proyecto PTAR Chincha está diseñado para mejorar de manera significativa la salud pública mediante el tratamiento adecuado de las aguas residuales, reduciendo la presencia de enfermedades asociadas al saneamiento deficiente. También proporcionará servicios de saneamiento modernos y confiables, cumpliendo estándares técnicos y ambientales internacionales. 

El agua tratada generada por la planta podrá destinarse a actividades agrícolas, industriales y recreativas, lo que fomenta un uso más racional del recurso hídrico y crea oportunidades económicas adicionales para la zona. Asimismo, el proyecto impulsa el desarrollo local mediante la creación de oportunidades de empleo durante la construcción y la operación. 

Impacto ambiental y social

La PTAR Chincha reducirá de manera considerable el impacto ambiental asociado a las antiguas lagunas de tratamiento, eliminando prácticas no permitidas de vertimiento y mejorando la calidad del agua del entorno, especialmente en el río Chico.

El proyecto contribuye a la economía circular al permitir la reutilización del agua tratada en actividades productivas, lo que beneficia tanto al sector agrícola como al industrial. Además, gracias al tratamiento especializado de olores y a procesos modernos controlados en instalaciones cerradas, la comunidad aledaña no experimentará impactos odoríferos significativos.

Innovación y sostenibilidad

La planta incorpora tecnologías avanzadas como pretratamiento, decantación primaria y secundaria, tratamiento biológico mediante lodos activos, filtración y desinfección por luz ultravioleta. En cuanto al tratamiento de lodos, utilizará procesos de espesado, digestión anaerobia y deshidratación.

Parte de la energía requerida será generada mediante el aprovechamiento del biogás producido por la digestión de lodos, lo que refuerza el carácter sostenible del proyecto. El diseño responde a criterios de operación continua, optimización energética y garantía de cumplimiento de los estándares de calidad ambiental.


 

Preguntas Frecuentes (FAQs)

Ubicación y cronograma

El proyecto se ejecutará en los distritos de Chincha Alta, Chincha Baja, Grocio Prado, Alto Larán, Sunampe, Tambo de Mora y Pueblo Nuevo. Las obras están previstas para iniciar a comienzos de 2027 y tendrán una duración total aproximada de 24 meses, incluyendo construcción y puesta en marcha. 

Naturaleza del proyecto y financiamiento

La PTAR Chincha es una Asociación Público Privada entre el Estado peruano, representado por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, y Aqualia, que asume el diseño, financiamiento, construcción y operación por 20 años. El Estado comenzará a pagar a Aqualia únicamente cuando la planta entre en servicio y cumpla los niveles de calidad establecidos.

Infraestructura actual y modernización

Las plantas existentes de la provincia dejarán de operar y serán acondicionadas para otros usos. La nueva planta en El Pedregal empleará sistemas con control riguroso de procesos y tratamiento especializado de olores, lo que evitará impactos como los generados por las lagunas actuales. La tecnología incorporada en el tratamiento incluye desbaste, desarenado y desengrasado, decantación primaria y secundaria, tratamiento biológico, filtración, desinfección por luz ultravioleta y digestión anaerobia de lodos. 

Tuberías, servidumbres y trazado

La red de colectores operará principalmente por gravedad, con tuberías de polietileno de alta densidad de diámetros entre 16 y 36 pulgadas. La profundidad de instalación variará entre 1,5 y 7 metros según topografía y diseño. En caso de requerirse acceso a predios privados, se buscará acuerdo directo con los propietarios; sin embargo, la normativa peruana contempla la expropiación por tratarse de un proyecto de necesidad pública.

Producción y disposición del agua tratada

La planta producirá alrededor de 600 litros por segundo de agua tratada. Esta será dispuesta en el río Chico, aunque su alta calidad permitirá utilizarla en riego, industria, recreación o limpieza pública. La administración y eventual comercialización del agua tratada estará a cargo de SEMAPACH.

Empleo y beneficios directos

El proyecto fomentará la contratación de mano de obra local. Se prevé un impacto positivo para aproximadamente 345.000 personas a lo largo de la duración de la concesión, incluyendo beneficios sanitarios, ambientales y de revalorización urbana. 

Supervisión y control

La supervisión del proyecto no estará a cargo de autoridades locales, sino del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento a través de una empresa supervisora especialmente contratada para ese fin.